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A un universo infinito le corresponde un sumamente infinito Dios, y como éste cosmos es homogéneo y bello solo puede ser obra de un Dios excelsamente bello y perfecto (Col.1.15).
Por otro lado, él nunca renuncio a su fe, aunque esto le costara la vida. No pudieron someter su conciencia sino que antes tuvieron que someter su cuerpo quemándolo. Por eso como epitafio para la historia quedo aquella frase que pronunciara él y que da cuenta de su fe y entereza: Tembláis más vosotros al pronunciar esta sentencia que yo al recibirla.
Es testimonio de fe y firmeza frente al poder religioso y político que muchas veces quiere asaltar nuestra libertad sometiéndola. Esta firmeza de fe solo puede surgir ahí donde el Espíritu consolador y sustentador de todas las cosas nos fortalece, es decir nace de una profunda espiritualidad.
Giordano aunque no era pastor, ni tampoco sacerdote, tuvo sin embargo preocupaciones de fe como creyente que era. Creía que si en todos estaba el Espíritu del Creador, entonces todos éramos iguales y que nuestras diferencias son de forma y no de fondo. Por eso él es un reformador, de esos anónimos que la historia oficial no quiso reconocer. Esta postura hoy nos hace un llamado a una actitud humilde hacia a los demás y a trabajar por La igualdad, la tolerancia, la aceptación, la reconciliación y el diálogo.
La espiritualidad de Bruno la podemos llamar una meta-espiritualidad, ó sea una espiritualidad integradora de todo, ya que como él consideraba que el Espíritu del Señor esta en todos, entonces nuestros espíritus y vidas están interconectadas con el espíritu universal: con el espíritu del prójimo, Dios, la naturaleza, ó sea que nos remite a una pan-relacionalidad (ó sea al entendimiento de que somos una pieza en un gran rompecabezas) con todo, y con El Todo, Dios.
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